Reinventarse: ¡una decisión!


La principal virtud tradicionalmente relacionada con la mediana edad es la EXPERIENCIA, pero esto tiene dos vertientes: - La primera, es el tipo de personas que llega a los cincuenta años habiendo ignorado todas las oportunidades de reafirmación que recibió en el transcurso de la primera mitad de su vida, que tiene la conocida postura terca de proteger el status-quo. Ahí, frizada… no cambia, no se arriesga…A este tipo de personas se les califica de «cerradas o peor aún, necias». Si quieres conocer el perfil de una persona necia, lo único que tienes que hacer es leerte el libro de los proverbios en la Biblia. Si lo haces, te aseguro que si eres una de esas necias… sentirás urgencia en dejar de serlo, porque nadie quiere que le asocien con todos los adjetivos calificativos con el que son descritas en ese libro. Otra figura muy similar, es aquella persona que insiste en negar su edad, por lo tanto su experiencia. Es el típico hombre o mujer que tendrá veintiséis años hasta el último aliento de sus sesenta, y que vive obsesionada con verse joven, con la moda del momento, con el vehículo lujoso, y/o cualquier elemento exterior que les coloque en un grupo generacional inferior.

- La segunda vertiente, es aquella persona que ha visto, sentido e incorporado sus verdades personales durante el paso de la primera mitad de su vida, ya no espera el sueño imposible ni tiene que proteger una posición inflexible. Habiendo experimentado muchas técnicas para enfrentar los problemas y el cambio, habrá modificado muchos de los presupuestos e ilusiones de la juventud. Tiene práctica. Sabe qué funciona y qué no funciona. Puede tomar decisiones con economía de acción. Es decir, no le da muchas vueltas a las cosas… se reduce de burocracia de la conducta cuando ya una persona ha desarrollado criterios enriquecidos tanto por su experiencia interior, como por la exterior. En conclusión ir perfeccionando nuestra capacidad de discernimiento y el ejercicio del buen juicio, es uno de los aspectos más tranquilizantes de la edad madura. Esa riqueza se alcanza viviendo y asimilando lo que nos ha tocado vivir. Y es todo lo que necesitas para reinventarte. Discernir que donde estás ya no es un lugar seguro, o un lugar que te porta bienestar, o que estás en un proceso de vida donde la ausencia de límites sanos te está robando la paz… y DECIDIR que necesitas un cambio. Eso es todo lo que necesitas para reinventarte… DECIDIR.


¡Reinventarse en cuestión de DECISIÓN! Cuando te pasas la vida en negación te robas a ti misma de esa oportunidad.


Hoy puede ser un buen día para decidir que tienes que reinventarte.

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