¿YA ACTIVASTE TU MODO 3D?


Siempre me vas a escuchar hablar acerca de nuestra tridimensionalidad, y la razón es muy sencilla: después de un tiempo de tormenta en mi vida, llegué a la conclusión de que en lo que respecta a la tricotomía de nuestro ser, una mesa con 2 patas, no se sostiene... se cae. Con facilidad nosotras podemos llegar a ser esa mesa que se derrumba, cuando se nos olvida nutrir las tres áreas que componen nuestra vida: Cuerpo, alma y Espíritu. Nos enfocamos en una o dos de estas y descuidamos una de ellas. ¡Eso nos mete en reale problemas! De ahí que la letra "B" en mi libro El ABC de la Felicidad se refiera a la palabra BALANCE, porque justamente cuando logramos ese balance intencional entre esas tres áreas que conforman nuestra tridimensionalidad, logramos sentirnos más plenas y felices.

Nuestro cuerpo, por medio de sus cinco sentidos tiene contacto con las cosas del mundo material que se ven y se pueden tocar. El cuerpo es la parte más externa y visible de nuestro ser, y es por el cuerpo que existimos y experimentamos las cosas de la esfera física. Es el asiento de los deseos y pasiones naturales. El espíritu y el alma lo utilizan para proyectarse en el mundo. Sin embargo, somos más que un cuerpo físico.


El alma es la parte invisible de nuestro ser que es el asiento de la voluntad, las emociones, y la mente.

Voluntad (es la que dirige nuestra capacidad de decidir)

Emociones (son las que provocan nuestros sentimientos)

Mente (donde reside nuestra habilidad de razonar)

El alma es quizás, de las tres, la parte más compleja y la que suele meternos en problemas. A mí me gusta decir que el Alma se llama alma porque es un ALMAcén repleto de decisiones postergadas, emociones sin sanar y pensamientos y creencias limitantes que a veces superan en existencia a las decisiones acertadas, las emociones bien gestionadas y de pensamientos asertivos. Es esa alma, la que dice la palabra de Dios que debeos renovar a través del espíritu.


El espíritu por su parte, es el hombre interior; la parte inmaterial en invisible del ser humano. La naturaleza espiritual del hombre que tiene la capacidad de comunicarse con Dios.

Se divide a su vez en tres partes:

Comunión, la parte de nosotros que se comunica con Dios.

Intuición (percibimos cosas netamente espirituales que nada tienen que ver con las percepción de nuestros sentidos o nuestra percepción emocional. Son esas cosas que a veces no podemos explicar y hasta parecen no tener lógica pero tienen un peso especial que se lo da la madurez de nuestro espíritu.

Conciencia, lo que nos permite discernir entre el bien y el mal.


Cada una de estas partes debe nutrirse… el cuerpo con una buena alimentación, el alma con conocimiento adecuado y por supuesto el ejercicio de dicho conocimiento… y más allá del conocimiento, con la renovación que viene a través del espíritu. Y el espíritu, se aviva con Cristo y se nutre con la palabra de Dios.


Y como estoy totalmente convencida que trabajar de manera intencional Para mantener la mesa de nuestra vida parada sobre tres patas, balance no es solamente la letra “B” de mi libro el ABC e la Felicidad, sino que en mi RetoMAPA de seis semanas para ayudar a las mujeres profesionales a gestionar su cambio hacia una vida más plena, le dedicamos toda una semana para trabajar en el balance de nuestro ser, descubrir las áreas que necesitan atención y comenzar a nutrirlas como Dios manda. Así que quiero preguntarte, ¿Estás trabajando todas las dimensiones que completan tu vida y tu plenitud?

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